miércoles, 9 de octubre de 2013

Chicos de FUNDAS: Integrando mundos



LO QUE PODEMOS HACER

Sebastián Fuseneco tiene 32 años y es de General Roca, provincia de Río Negro. 

A los 22 años debió abandonar sus actividades diarias a causa de sus dificultades. En ese entonces estudiaba y trabajaba de mecánico y haciendo los trapo de piso para la escuela.

Poco tiempo después, Sebastián inicia sus actividades deportivas a cargo de profesores de la zona sin embargo, en 2009 se suma a la Fundación Fundas.

“El deporte me ayuda a mejorar y a no encerrarme tanto en la enfermedad” 

En la práctica de bochas
Ahora practica fútbol, tenis, bochas y natación. Los profesores voluntarios de la fundación le han dado la oportunidad en conjunto con Olimpiadas Especiales de participar, hace cuatro años, en el regional de Natación en San Carlos de Bariloche y en 2011 competir a nivel nacional en torneos de fútbol en San Luis.

A lo mayoría de los chicos que se encuentran hoy en Fundas los conoce del colegio ya que todos tienen la misma edad.
Afirma que gracias a la fundación su vida ha cambiado para mejor y hoy, participa activamente de las actividades deportivas que la institución brinda a los jóvenes con discapacidades mentales.

Su familia está compuesta por sus padres, hermano y hermana. Su madre, aclara, es  quien lo acompaña en todas sus actividades y sobre todo en el tratamiento de su enfermedad. “Tengo mis altibajos pero están mis padres para ayudarme” afirma el deportista. Su hermano es voluntario en la fundación y, su hermana ya no vive con él porque tiene su pareja.

El objetivo de Sebastián es lograr una inclusión total de este tipo de personas a la vida cotidiana. Considera que el deporte ha sido la herramienta fundamental para sobrellevar la enfermedad y le ha permitido conocer personas con las que hoy tienen buena amistad.

"Ojalá en un futuro poder vivir o dedicarme a lo que me gusta que es el deporte, en particular el fútbol" finaliza Fuseneco.

El mensaje de Sebastián para la comunidad 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Taller de Telar: El reencuentro con la cultura

Cuando el arte recupera tradiciones

“El telar mapuche no se aprende en la Universidad ni por medio de un libro es idóneo.”

Alicia Susana López es la actual encargada de dictar el taller de Telar Mapuche. Es de los 24 talleres que ofrece el Instituto Municipal de Bellas Artes. 

Su habilidad y capacidad de aprender, durante su etapa de alumna de la mano de Benitez, la llevó hace 6 años a ocupar el puesto que la exdocente dejó luego de jubilarse.

“Fui aprendiendo muchas técnicas, y muchas me quedan aún por aprender, pero sin dudas, vio en mí la pasta de profesora”.

Tanto Alicia como sus alumnos coinciden en que la actividad a nivel artesanal no se valora por las comunidades regionales sin embargo, la gente del exterior realmente valora las tradiciones argentinas que buscamos recuperar. Por ello, es casi imposible encontrar en el telar Mapuche una salida laboral.

“Muchos de mis alumnos lo toman como un desafío personal y un modo de encontrarse con la cultura ancestral” afirma López.

 
 Alicia contó que si bien son muchas las técnicas que existen y que el empleo de una u otra depende del trabajo a realizar, las frecuentemente manejadas en el taller son “urdimbre liso cuando se trabaja con un solo color; listas cuando se hace con varios y cuando son dos colores distintos se obra con la técnica peinecillo y sus subtécnicas: toba y piel de panza para los dibujos”.

 Luego de recorrer los trabajos de los alumnos presentes, Alicia Susana López remarcó que taller tiene como objetivo central hacer que el otro conozca la historia de los mapuches.





Es por ello que invita a que las nuevas generaciones, muchas veces desinteresadas por nuestra cultura, aprendan y puedan ser ellos quienes transmitan, luego, el conocimiento del tejido a las futuras generaciones.


Si te interesó el taller o tenés intención de conocer todos los talleres que te brinda el Instituto Municipal de Bellas Artes aún podés sumarte.


Acercate al IMBA ubicado en calle Mendoza 1668 en la localidad de Fiske Menuco y formá parte de estos emprendimientos.



Mirá las fotos que El Mecanógrafo Periodístico tiene para vos.


martes, 3 de septiembre de 2013

Sergio Mondaca

Un artista con talento

Sergio Mondaca, artista Valletano comenzó su carrera musical a muy temprana edad. Desde chico tocaba la guitarra en peñas y en reuniones con amigos
"mientras todos cantaban y se reían, yo me preocupaba que los tonos me salieran bien”.

El Mecanógrafo Periodístico tuvo el agrado de charlar unas palabras con Sergio y esto nos contaba



Mondaca con 23 años debutó como director de coro “Cómo pájaros en el aire”. Con un público masivo, el pasado jueves 29, junto a sus alumnos presentó su primer trabajo en Casa de la Cultura en la ciudad de Fiske Menuco (General Roca).






Escuchá en exclusiva "Cuarto Menguante" de Rally Barrionuevo en versión de Sergio Mondaca.





miércoles, 28 de agosto de 2013

De Puta a Puta y Media


Testimonio de una trabajadora Sexual  

En busca de la Igualdad  y la Diversidad


Son las dos de la tarde del miércoles 25 de julio. El viento helado de General Roca hace recordar que es invierno y la gente abrigada corre para evitar los remolinos de tierra que meten el polvo en los ojos y no dejan ver. 

Georgina baja del taxi, con una caja bajo el brazo, y rápidamente abre la enorme puerta de la sede de la Asociación de Travestis y Trabajadoras Sexuales (ATTS) ubicada sobre Avenida Roca al 500. 

“No sabés lo que cuesta conseguir preservativos”, comenta mientras prende las luces del enorme salón de paredes blancas y azulejos color crema cubiertos de tierra por el temporal. 

Vacía la caja, sobre una bandeja, hasta llenarla de preservativos y se prepara para la entrevista. 

Georgina Colicheo tiene 44 años es travesti y desde los 11 años ejerce la prostitución, luego de que su padre la haya echado de su hogar. Cuando habla lo hace con seguridad y hasta con cierta sequedad de quien está acostumbrado a ser atacado, incluso, por los medios. Desde hace dos años es la representante de la ATTS, una organización que nació para dar una voz “las más maltratadas de todo el colectivo. Desde salud hasta educación”. 


“Tuve una vida jodida como las de las demás compañeras. Lo único que mamé de chica es violencia. Violencia de la familia, de la sociedad y cuando querés estudiar. Para sobrevivir no me quedaba otra salida que la prostitución.” 


Sin embargo, hoy por hoy, para Georgina este único camino cambió cuando, hace dos años, salió lastimada en una pelea con un cliente que no quiso usar preservativo. 

“Cuando llamaron a la ambulancia lo único que pedía era que se me respetara mi nombre Georgina que en ningún momento se respetó. Cuando caímos al hospital se escuchaban las bromas de fondo. Cuando salí me di cuenta que no podía ser que nosotras tuviéramos que sufrir este trato.” 

Ante este episodio "me conecté con Jorge Frozio (asistente social del hospital), le comenté mi necesidad de crear un espacio para el colectivo y así nació ATTS.” 


Si bien Georgina sigue ejerciendo la prostitución (“pero el menor tiempo”) ahora está abocada a demostrar a sus compañeras que otra vida es posible y, si bien, con la Ley de Identidad de Género muchas cosas se han facilitado todavía pelean por derechos como la inserción laboral y la personería jurídica que les niega el INaDI hace más de seis meses por no considerar a las trabajadoras sexuales como parte del mundo laboral. 

“Para muchas es el único recurso” dice Georgina con tono de indignación. 


Los integrantes de la asociación empiezan a llegar a la reunión y se debe interrumpir la entrevista. 

Llama la atención un hombre bajo con pelo cano que dice venir con una nueva propuesta que les puede interesar. Tiene un terreno a las afueras de la ciudad y les ofrece la posibilidad de hacer un club solamente para homosexuales y travestis, donde la asociación puede recibir parte de las ganancias si acepta asociarse. 


“Me parece que si vamos por la diversidad no lo vamos a lograr escondiéndonos en un club exclusivo para nosotros y nosotras.” sentencia Georgina.

El incómodo silencio que inunda el lugar es disimulado con un “ustedes piénsenlo y después me llaman”. El sujeto se despide y la reunión estalla en risas, luego prosigue como se había planeado. 

Se proyectan talleres de práctica docente con grupos de lucha, se propone un relevamiento sociológico de colectivos con docentes de la carrera de Sociología, se reflexiona sobre la violencia institucional contra las transexuales y se propone la idea de cambiar de horario “porque muchos a las dos de la tarde se les complica y hay mucha gente que quiere participar”.